Lugares al borde de la nada. Pedro Medina, 2018.

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Cast.

Llorenç Ugas Dubreuil ha desarrollado durante los últimos años una honda investigación sobre tipologías y nuevas formas de paisaje, transitando por fascinantes no-lugares y por espacios concretos, sin abandonar nunca un virtuosismo técnico que ahora pone al servicio de una evidencia: la imposición de la “civilización” sobre el paisaje natural.

Ese habitar armonioso, que la arquitectura y el urbanismo siempre han pretendido, no es más que destierro de la naturaleza, que queda en los márgenes de lo existente, aún bella, pero condenada a una inmensa fragilidad y transformación. Este anuncio no implica nuevas utopías o cautivadoras nostalgias, sino que da paso a una poética mirada desde la que pensar la relación con nuestro entorno y la huella que tiende a dominar el todo.

Lugares al borde de la nada supone un paso más a partir de sus Blacklandscapes, que privilegian la visión del objeto que interrumpe la naturaleza y cambia su relato, relegándola al umbral de lo percibible. Ahora experimentamos la misma sensación gracias a la manipulación fotográfica, que acerca el terreno físico al vacío simbólico que provoca nuestro habitar.

Ambas series abordan el mismo tema, pero ahora no desde el objeto que invade el paisaje, sino desde la respuesta de la propia naturaleza, que una vez más viene representada bajo una condición liminar; es decir, se aborda una región que se está separando de otra fase, marcando el valor mínimo para que la primera no desaparezca; movimiento que denuncia su inestabilidad y estado de peligro.

En efecto, la colonización del paisaje debe ser puesta de manifiesto por responsabilidad medioambiental, pero la obra no se reduce a este fin, siendo entendida dentro de un panorama más amplio, donde lo que interesan son los procesos y la red de relaciones implicadas en cada acción. Lugares al borde de la nada es, en definitiva, un escenario que pretende dar sentido al territorio en el que vivimos, quizás solamente visible desde el límite de su existencia.

Lugares al borde de la nada. Pedro Medina.

 

Eng.

Llorenç Ugas Dubreuil has developed during the last years a deep research on typologies and new forms of landscape, passing through fascinating non-places and concrete spaces, without ever abandoning a technical virtuosity that he now puts at the service of an evidence: the imposition of «civilization» on the natural landscape.

This harmonious habitat, which architecture and urbanism have always claimed, is nothing more than the banishment of nature, which remains on the margins of the existing, still beautiful, but condemned to an immense fragility and transformation. This announcement does not imply new utopias or captivating nostalgia, but gives way to a poetic look from which to think about the relationship with our environment and the footprint that tends to dominate everything.

Places on the edge of nowhere is a step further from his Blacklandscapes, which privilege the vision of the object that interrupts nature and changes its narrative, relegating it to the threshold of the perceivable. Now we experience the same sensation thanks to photographic manipulation, which brings the physical terrain closer to the symbolic emptiness caused by our habitation.

Both series address the same theme, but now not from the object that invades the landscape, but from the response of nature itself, which once again is represented under a liminal condition; that is, it addresses a region that is separating from another phase, marking the minimum value so that the first does not disappear; a movement that denounces its instability and state of danger.

Indeed, the colonization of the landscape must be highlighted for environmental responsibility, but the work is not reduced to this end, being understood within a broader panorama, where what interests are the processes and the network of relationships involved in each action. Places on the edge of nowhere is, in short, a scenario that aims to give meaning to the territory in which we live, perhaps only visible from the limit of its existence.

Places on the edge of nowhere. Pedro Medina.