Esto si es lo que parece. Mara Mira, 2014.

Atrás.

Cast.

Cuelgan en las paredes de T20 imágenes de un desastre. Pero no se vayan a creer que describen un gran drama. Son las pruebas fotográficas que demuestran la deriva tomada por la burbuja inmobiliaria. Me interesa la forma en la que Llorenç Ugas Dubreuil se ha planteado su trabajo porque lo hace con la pericia de un policía forense recogiendo pruebas a golpe de clic con su cámara. Las imágenes aisladas conforman todas ellas una historia que, aunque singular, se ha repetido por toda la geografía del Mediterráneo español: las grandes construcciones públicas.

Lo que más me sorprende de esta iniciativa es que Llorens no es un activista resuelto denunciando los desmanes urbanísticos. Al charlar con él sobre su obra descubro a un ciudadano perplejo que no acaba de entender la recién pasada historia que le ha tocado vivir. Se ha construido en la ciudad que habita, Sabadell, un pabellón deportivo que ha constado 12 millones de euros. En el recinto solo se ha realizado un gran evento deportivo que merezca semejante inversión en infraestructuras. Ahora su programación es la de cualquier recinto de este tipo en una ciudad. A saber: niños practicando atletismo como actividad extraescolar.

Una gran fotografía central del colorido pabellón, que fue presentada en la pared central del ‘stand’ de T20 en Arco, nos muestra su actual estado interior. Para añadir más datos, en los laterales de la galería nos podemos informar sobre dónde está situado y dónde se han dejado de construir sus accesos: la mayoría de ellos van directamente a descampados repletos de vegetación o, lo que es lo mismo, a ninguna parte.

Dicho esto, me imagino que ya muchos de ustedes piensan que aquel pabellón ha caído en medio de un paraje natural donde los alrededores continúan siendo los que eran. Vamos, como si hubiéramos dejado un ovni en medio de un bancal.

Qué abrumadoras resultan las conclusiones que podemos sacar de esta muestra que, como ya les digo, podemos tomarla como un pequeño ejemplo de lo que acabamos de vivir usted y yo, que somos los que, con nuestros impuestos y los fondos estructurales que nos enviaron desde Europa, hemos pagado estos costosísimos fondos de fotografía para políticos ávidos de imagen. En un texto que acompaña la muestra, el crítico Pedro Medina dice: «Esto sí es lo que parece, aunque no lo hayamos querido ver durante tiempo, y desde este lugar habrá que adoptar una actitud nueva capaz de edificar otro tipo de sociedad». Pues sí, pero lo vamos a tener difícil porque a lo construido, ya sea un pabellón, una urbanización, una autopista o un aeropuerto, debemos darle un uso eficaz antes de que el tiempo las convierta en ruinas. La salvaje naturaleza avanza sobre ellas que da gusto. Por eso me gusta tanto la fotografía que cierra la exposición. Sobre un muro de hormigón, una mancha de humedad parece un quimérico paisaje. Sí, ya sé que es solo una ilusión óptica, pero les aseguro que dibuja esa vegetación que avanza inexorable sobre las ruinas.

 

Eng.

08.04.14 – MARA MIRA . THIS IS WHAT IT LOOKS LIKE.
They hang on the walls of T20 pictures of a disaster. But don’t think they are depicting a great drama. They are the photographic evidence showing the drift taken by the real estate bubble. I am interested in the way in which Llorenç Ugas Dubreuil has approached his work because he does it with the expertise of a forensic policeman collecting evidence at the click of a button with his camera. The isolated images all make up a story that, although singular, has been repeated throughout the geography of the Spanish Mediterranean: large public constructions.
What surprises me most about this initiative is that Llorens is not a resolute activist denouncing urban development abuses. When I talk to him about his work, I discover a perplexed citizen who does not quite understand the recent history he has lived through. In the city where he lives, Sabadell, a sports pavilion has been built at a cost of 12 million euros. Only one major sporting event worthy of such an investment in infrastructure has ever been held in the facility. Now its program is the same as any other sports hall in a city. Namely: children practicing athletics as an after-school activity.
A large central photograph of the colorful pavilion, which was presented on the central wall of the T20 stand at Arco, shows the current state of the interior. To add more data, on the sides of the gallery we can find out where it is located and where its accesses have stopped being built: most of them go directly to wastelands full of vegetation or, what amounts to the same thing, to nowhere.

Having said that, I imagine that many of you already think that the pavilion has fallen in the middle of a natural area where the surroundings are still what they were. It’s as if we had left a UFO in the middle of a field.
How overwhelming are the conclusions we can draw from this exhibition which, as I said, we can take it as a small example of what you and I have just lived, who are the ones who, with our taxes and the structural funds sent to us from Europe, have paid for these very expensive photography funds for image-hungry politicians. In a text accompanying the exhibition, the critic Pedro Medina says: «This is what it looks like, although we have not wanted to see it for a long time, and from this place we will have to adopt a new attitude capable of building another kind of society». Well, yes, but it will be difficult because what has been built, whether it is a pavilion, a housing development, a highway or an airport, must be put to effective use before time turns them into ruins. The savage nature advances on them that gives pleasure. That is why I like so much the photograph that closes the exhibition. On a concrete wall, a wet spot looks like a chimerical landscape. Yes, I know it is only an optical illusion, but I assure you that it draws that vegetation that advances inexorably over the ruins.