VOLVER (SE) A MIRAR. 2014

Cast.

“El verdadero viaje de descubrimiento no es buscar nuevas tierras, sino mirarlas con nuevos ojos”  

                                 Voltaire

            En algún momento de nuestras vidas sentimos la necesidad de partir. Partir sin rumbo fijo, siguiendo una fuerza irrefrenable por querer huir sin importar demasiado el destino. El trayecto nunca es fácil y sin embargo, en pocas ocasiones perece el impulso por marchar. Pero a veces, es preciso tomar aire, detenerse y volver la vista atrás para contemplar el camino andado. Y ahí es donde nos sorprende la vida, porque sin sospecharlo, al partir, uno embarca hacia un viaje cíclico que lo lleva de regreso a sus raíces. Tarde o temprano, uno torna al punto de partida para reencontrarse de nuevo.

Al regresar al origen, lo que somos y lo que fuimos se acompasan en sintonía dando vida a un nuevo yo.

            Ya no somos los mismos, cualquier elemento se somete al examen de una mirada renovada y, aunque mantiene parte de aquella pueril visión, el paso del tiempo dimensiona y aleja cualquier perspectiva. Pero no sólo el que viaja crece, los espacios también mudan. El paisaje y el recuerdo acusan, del mismo modo, la erosión del tiempo y todo se transforma. Ante la experiencia y la reflexión, rebrotan nuevos conceptos, una manera diferente de entender el mundo y de expresar, a través de la fotografía, la realidad. Las paredes  siguen separando espacios y la penumbra dibuja figuras geométricas a su antojo, pero al pasear lentamente la mirada por las mismas tapias, contemplamos como nada es igual, como todo ha cambiado.

            Volver(se) es entonces, la consecuencia de un proceso, de un devenir, tanto personal como profesional. Las imágenes se fijan desde un nuevo enfoque. Al volver, al tornar al refugio, el (espectador/caminante/artista) se reencuentra con uno mismo y entiende, a través de las luces y las sombras de los muros, lo que ahora es y de dónde partió.

Judith Olarte.

Eng.

"The true journey of discovery is not to look for new lands, but to look at them with new eyes"

                                 Voltaire

            At some point in our lives we feel the need to leave. Going without a fixed course, following an irrepressible force for wanting to flee without too much fate. The journey is never easy and, however, in rare cases the impulse to march is lost. But sometimes, you have to take a breath, stop and look back to see the path. And that's where our life surprises us, because without suspecting it, on leaving, one embarks on a cyclical journey that takes him back to his roots. Sooner or later, one turns to the starting point to meet again.

When we return to the origin, what we are and what we were are tuned in to give life to a new self.

            We are no longer the same, any element is subjected to the examination of a renewed look and, although it maintains part of that puerile vision, the passage of time dimension and distances any perspective. But not only does the traveler grow, the spaces also change. The landscape and the memory accuse, in the same way, the erosion of time and everything is transformed. In the face of experience and reflection, new concepts are emerging, a different way of understanding the world and expressing, through photography, reality. The walls continue to separate spaces and the penumbra draws geometric shapes at will, but as we slowly walk the gaze through the same walls, we see how nothing is the same, how everything has changed.

            It is then the consequence of a process, of a becoming, both personal and professional. Images are fixed from a new focus. On returning, upon becoming a refuge, the (spectator / walker / artist) is rediscovered with himself and understands, through the lights and shadows of the walls, what is now and where he left.

Judith Olarte.