SEGUIR UN RASTRO DE PINTURA QUE NO EXISTA. 2019

Cast

Existe un entramado de caminos y senderos señalizados que cruzan la península Ibérica y media Europa, los llamados GR, PR o SL en función de su distancia. En el caso de los GR (recorridos de más de 50 km) los senderos están señalizados con marcas de pintura roja y blanca. Estas señales acostumbran a estar dispuestas en postes, paneles o estacas de madera, pero también las hay hechas de pintura - que son las que me interesan- en las rocas,árboles o paredes de piedra. Sea cómo sea, cómo máximo cada 2 km existe una marca de pintura de este tipo que indica el trazado de la marcha. Siguiendo de forma correcta las marcas, caminaremos dentro del recorrido -pre señalizado- del sendero. Sabemos, de antemano, dónde empieza y dónde acaba la marcha.

Si leemos estas marcas desde un plano que no sea el de caminar por un sendero sino que tenga que ver con el tránsito vital, podríamos pensar que seguimos un marcas de pintura socialmente aceptadas y siempre correctas, que nos hacen caminar por rutas muy parecidas. Solamente hay que fijarse en las líneas del deseo, que se extienden por todas partes, y que se forman por millones de pasos -inconscientes- casi siempre más prácticos sí, pero también más cómodos y siempre todos iguales. Siguiendo las marcas de pintura, caminamos por los mismos senderos, si no iguales, sí muy parecidos.

Seguir un rastro de pintura que no exista, seria principalmente una pieza fallida desde su inicio. No se puede seguir una señal que no existe, es imposible. Pero se puede intentar, ¿o no?. Parto de un título para la pieza que propone algo inviable, y lo avanzo; no hay ninguna roca pintada, no hay señales que seguir ni ningún rastro de pintura en toda la pieza.Propongo asumir el riesgo - aceptando el fracaso como parte del reto - y tratar de localizar y seguir algo que ya sabemos de antemano que no está. Trazar una nueva línea del deseo imaginaria que no sabemos dónde termina, y en la que cómo el poema de Ítaca, lo importante no es el destino, sino la experiencia que conlleva intentar trazarla.

Engl.

There is a network of marked roads and paths that cross the Iberian Peninsula and half of Europe, the so-called GR, PR or SL depending on their distance. In the case of the GR (routes of more than 50 km) the trails are marked with red and white paint marks. These signs are usually arranged on poles, panels or wooden stakes, but there are also signs made of paint - which are the ones that interest me - in rocks, trees or stone walls. Be that as it may, at most every 2 km there is a paint brand of this type that indicates the layout of the march. Following the marks correctly, we will walk inside the path - pre-signposted - of the path. We know, in advance, where the march begins and ends.

If we read these marks from a plane other than walking along a path but having to do with vital transit, we might think that we follow a socially accepted and always correct paint brand, which makes us walk along very similar routes. You just have to look at the lines of desire, which spread everywhere, and that are formed by millions of steps - unconscious - almost always more practical yes, but also more comfortable and always all the same. Following the paint marks, we walk along the same paths, if not equal, yes very similar.

Following a trace of paint that does not exist would be mainly a failed piece from the beginning. You can not follow a signal that does not exist, it is impossible. But you can try, can not you? I start a title for the piece that proposes something unviable, and I advance it; there is no rock painted, there are no signs to follow or any trace of paint in the whole piece.
I propose to take the risk - accepting failure as part of the challenge - and try to locate and follow something that we already know in advance that is not there.
Draw a new line of imaginary desire that we do not know where it ends, and in which how the Ithaca poem, the important thing is not the destination, but the experience that entails trying to trace it.

INSTALLATION VIEWS

Nave central, Antigua Fábrica Gascón.